Memoria Gráfica - Club de Grabado de Montevideo

Club de Grabado de Montevideo

  • Muestra: Memoria Gráfica - Club de Grabado de Montevideo
  • Género: Grabado

Ficha

Resumen

Memoria Gráfica - Club de Grabado de Montevideo

El Club de Grabado de Montevideo (CGM) fue un colectivo artístico y un proyecto cultural que buscó difundir la técnica del grabado mediante la publicación de obras múltiples. El acceso a un ejemplar de una obra de arte por parte de diversos sectores de la sociedad cuestionaba el mito de la creación y la excepcionalidad del artista. A la vez, permitía la difusión de modelos estéticos novedosos y el disfrute directo de una pieza original.

Las obras que se exhiben, formaron parte de las publicaciones mensuales que el CGM distribuía entre sus socios. La más antigua es un relieve de Susana Turiansky, editado en agosto de 1953 y la más reciente es una pieza de arte digital impresa en offset de Gladys Afamado, publicada en mayo de 1999.

La presente selección tiene un criterio amplio y abarcador. Se trata de obras editadas en distintos períodos, realizadas por artistas, mujeres y hombres, nacionales y extranjeros, que utilizaron diferentes técnicas y lenguajes. La visión es expansiva, antes que monográfica. 

La exposición de los grabados se organiza en torno a tres ejes temáticos: la mirada sobre el mundo del trabajo y de los sectores populares; la atención sobre el cuerpo, los sentidos y el movimiento; y los impulsos por una búsqueda expresiva novedosa y/o experimental.

Lic. Gonzalo Leitón
Área Investigación
Museo Histórico Cabildo

 

Gráfica de mujeres. Las grabadoras del Club de Grabado de Montevideo

Al explorar la producción y la actividad cultural del Club de Grabado de Montevideo (CGM), se advierte que se caracterizó, desde sus inicios, por una importante presencia femenina. Más de veinte mujeres artistas comprometidas con la difusión del grabado en Uruguay se vincularon a la institución.
Su vinculación se produjo en diferentes momentos de la evolución del club. Un grupo formó parte del proceso fundacional y contribuyó a sentar las bases institucionales entre 1953 y 1959; otras se incorporaron durante el período de expansión y consolidación de los años sesenta y setenta; finalmente, algunas se integraron en las últimas décadas de vida del CGM.

Se involucraron en múltiples formas, grados y espacios de participación: colaboraron en las ediciones mensuales, almanaques y boletines; participaron en exposiciones y eventos culturales; integraron las comisiones de trabajo; impartieron cursos y talleres de grabado o se formaron en ellos; experimentaron con nuevas técnicas y trazaron redes de intercambio cultural.
Crearon un repertorio amplio de grabados, con diversas líneas temáticas vinculadas a la vida cotidiana de los sectores populares, la cultura, la feminidad, el cuerpo y los procesos políticos y sociales en curso.  Para ello, incursionaron en distintas técnicas y desplegaron múltiples recursos iconográficos.

Rescatar y atender a su obra constituye un paso fundamental para aproximarnos a los rasgos específicos del CGM y a su dinámica institucional, así como para analizar las transformaciones de la gráfica y de la cultura uruguaya durante la segunda mitad del siglo XX, desde la óptica de sus actores y considerando la agencia de las mujeres artistas.

Romina Rodríguez
Profesora de Historia - Investigadora

Inauguración: Jueves 12 de febrero, 18 h.

Fuente: Cabildo

 

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Salas

    • 12/02/2026 - 01/07/2026

      • Lunes a Viernes de 11 a 17:45h Sábados y Feriados Laborables de 11 a 17h

Comentario de Cartelera.com.uy

Grabado en la memoria

No es la primera vez que el Cabildo de Montevideo evoca con una exposición la “memoria gráfica” del Club de Grabado de Montevideo (CGM). Hace pocos años tomó la iniciativa de celebrar el centenario de Leonilda González (1923-2017), histórica fundadora de la institución. Nada de lo que se haga será poco para hacerle justicia a este emprendimiento que funcionó medio siglo (1953-2003) aunque en sus últimos años cayera en un franco declive hasta su completa disolución, la pérdida de la casa y el robo de buena parte de su archivo. La exposición es oportuna y necesaria, ya que vuelve a poner la mirada en la importancia del CGM y a habilitar nuevos abordajes y lecturas, como las de género, por ejemplo, en un año en que la serie de grabados Las novias revolucionarias de Leonilda participa de la 61ª Bienal de Venecia selecconada por la propia directora artística Koyo Kouoh, recientemente fallecida.

El CGM surge en el contexto americano de la cultura socioclubista –llegó a tener 2700 socios y tiradas de 4 mil estampas­–, inspirado en clubes de Río Grande do Sul y en el Taller de Gráfica Popular de México. Dentro del ámbito local, acompaña y propicia el desarrollo del movimiento cultural independiente con una fuerte impronta social. Pretendió servirse de la imagen múltiple y seriada del grabado con el fin de llevar arte de calidad a las clases populares. Conoció en sus diferentes épocas una dinámica de trabajo muy compleja mediante asambleas, comisiones y reuniones periódicas, siguiendo las lógicas de funcionamiento colectivo y participativo de los movimientos sindicales de la época. Logró producir estampas por entregas mensuales, almanaques anuales, boletines, afiches, exposiciones itinerantes, talleres, una escuela interna de grabado, convenios con editoriales, con ferias, con instituciones extranjeras, becas, asistencia a bienales de grabado en distintas partes del mundo, invitados/as nacionales y del exterior. Por sus tórculos e imprentas pasaron las estampas de cientos de aristas de primerísimo nivel.

La presente muestra, correctamente montada, exhibe medio centenar grabados realizados por artistas locales y de la región.  Busca explorar, en el primer sector, organizado por Gonzalo Leitón, tres ejes temáticos: el mundo del trabajo, los cuerpos y las búsquedas formales experimentales. Y en un segundo sector, concebido por Romina Rodríguez, la participación de las mujeres en el CGM. Las temáticas elegidas, de indudable interés, son demasiado amplias para ser abordadas con una selección limitada de entregas mensuales. Se corre el riesgo de no reflejar la riqueza y la complejidad que implicaron los mecanismos de puesta en marcha del CGM y el alcance utópico de sus cometidos. (La elección del passepartout gris oscuro para todas las estampas, en opinión personal, no ayuda a resaltar la novedad del aporte artístico de las piezas escogidas).

La exposición posee la virtud de dejar abierto el campo para las interrogantes ¿Hastá qué punto la fuerte impronta figurativa cercana en sus primeros años al realismo social –Turianksky, Cziffery, Escámez– contribuyó a la consolidación del CGM? ¿No fue gracias a su cuestionamiento sutil en las obras de Rimer Cardillo y Gladys Afamado que se logró alcanzar el vuelo creativo necesario para ampliar su público? ¿Qué papel jugaron las colaboradoras más cercanas a Leonilda –Gloria Carrerou, Hilda Ferreira, Lila González Lagrotta– para la continuidad de las entregas? Cada quien podrá formularse sus preguntas frente a estas piezas, siempre un deleite para amantes del grabado y un recordatorio de un fenómeno sin parangón en la cultura nacional.

Pablo Thiago Rocca

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ARTE/33448

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