Lazos de sangre

Lazos de sangre

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Presentado por el pop de
  • Titulo original: Winter's bone
  • Dirección: Debra Granik
  • Género: Drama-Thriller
  • Protagonistas: Jennifer Lawrence - John Hawkes
  • País: Estados Unidos Año: 2010
  • Duracion: 1h40'
  • Elenco: Kevin Breznahan - Dale Dickey - Garret Dillahunt - Sheryl Lee
  • Sitio oficial IMBD
  • Disponible en: DVD
  • Tipo: Película
Presentado por el pop de

Ficha

Resumen

Ganadora del premio mayor en el Festival de Sundance 2010, narra la historia de Ree (Jennifer Lawrence), una chica de 17 años que se propone encontrar a su padre, quien puso su casa para asegurar su fianza y luego desaparecer sin rastro. Ante el riesgo de perder su hogar, Ree se adentra en los bosques del condado de Ozark en busca de su padre, desafiando el código de silencio de sus parientes y arriesgando su vida para salvar a su familia.

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Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

En pocas palabras...: Un retrato realista, crudo y duro de ambientes y personajes que viven al margen de la sociedad, de la ley y la moral, y que crece en intensidad como un thriller de suspenso. Estupendas actuaciones de Jennifer Lawrence y John Hawkes.

Basura blanca

La podredumbre que se esconde en los rincones más profundos de Estados Unidos, lejos de las grandes ciudades, donde abundan la pobreza, la violencia latente y los vínculos viciados, no es un tema que suela interesar en Hollywood. Al menos no como retrato realista, crudo y duro. Pero para eso está el buen cine independiente, que cada tanto produce alguna que otra película notable que funciona como radiografía de esas realidades que no suelen querer verse; títulos como Días de Furia, de Paul Schrader (1998), Los Muchachos no Lloran, de Kimberly Peirce (1999) o Río Helado, de Courtney Hunt (2008). Lazos de Sangre (Winter's bone) se enmarca dentro de esa corriente.

La historia (escrita por Debra Granik y Anne Rosellini a partir de una novela de Daniel Woodrell) se ubica en una zona rural del condado de Ozark, al sur del estado de Missouri (centro-este de Estados Unidos), un lugar que parece no alcanzado por la modernidad, a no ser por algunos vehículos y electrodomésticos. En ese contexto sobrevive a duras penas una familia castigada por la descomposición y el hambre, y marcada por una virtual ausencia de adultos responsables: el padre ha desaparecido luego de poner la casa como garantía para conseguir el dinero para una fianza, y la madre está allí pero no habla, no se sabe si por causa de alguna enfermedad o - como se sospechará más adelante - porque ha sido testigo de demasiadas calamidades y simplemente ha decidido refugiarse en un profundo y prolongado silencio. Quien se ha puesto la casa al hombro es Ree, la hija de 17 años que cría, cuida y alimenta a sus dos hermanos pequeños, además de hacerse cargo de la madre, que es casi un mueble más de la modesta cabaña en la que habitan.

Y lo que cuenta la película (segundo largo de Debra Granik tras Down to the Bone, de 2004) es básicamente el intento desesperado y tenaz de Ree por encontrar a su padre antes de que vengan a desalojarlos, dejando a su familia en una situación aún más desesperada. No tiene idea en lo que se mete; aquello será una pesadilla. No, peor aún, porque de una pesadilla se despierta en algún momento, en tanto que este infierno es la vida real que a Ree le ha tocado, sin que haya muchas posibilidades de cambio a la vista. Lo mejor que puede pasarle es hallar a su padre muerto, única razón por la cual no podrían reclamar su casa. Pero nadie, ni siquiera sus pocos parientes de la zona, parecen dispuestos a querer ayudarla. Hay como un pacto de silencio entre ellos que esconde asuntos muy turbios, entre los cuales el tráfico y el consumo de drogas son apenas un detalle, un negocio o un escape. Lo que pesa más en el ambiente, convirtiendo la vida de esta gente en un pozo sin fondo, son los vínculos sórdidos que se ramifican dentro de una misma familia y dentro de la comunidad, exponiendo una violencia latente que de repente estalla en pequeñas o grandes agresiones que son aceptadas por sus potenciales víctimas con pasiva naturalidad. Esto es así y no hay nada que hacerle. Los hombres someten a las mujeres, las mujeres mayores someten a las más jóvenes, y no hay lazos de sangre que valgan para proteger a una víctima de su victimario.

Se trata en definitiva del retrato de ciertos tipos humanos conocidos como "white trash" (basura blanca), básicamente estadounidenses blancos y pobres que viven al margen de la sociedad, en condiciones de vida degradantes y sin mayor respeto por la ley, las normas de convivencia o la moral. Si, hay gente así en todos lados, incluso acá en Uruguay, y aunque el término "basura" suene despectivo, lo cierto es que son desechos sociales que sobreviven como saben y como pueden. En medio de toda esa mugre, un personaje como Ree trata de hacer lo correcto, por más que no oculte algunos valores que inevitablemente ha absorbido de su entorno, como cierto desprecio hacia cualquier figura que represente autoridad (sobre todo si es policial). Es, a su modo, una especie de heroína que protege a los suyos como sabe y como puede, por más que en el camino tenga que ensuciarse las manos y callar la verdad que sabe, como quien arroja la evidencia de un crimen al fondo de un lago para que nadie la encuentre jamás.

La película posee una tensión casi permanente, que crece en intensidad como si se tratara de un thriller de suspenso o de un western moderno. Queda la sensación de que podría haber sido mucho más intensa si se hubiera acortado un poco (podría haber sido, incluso, un mediometraje de gran contundencia y concisión), pero es innegable la convicción narrativa de la directora, su manejo de la tensión y su incisiva exploración de ambientes y personajes. Y sobre todo su impecable dirección de actores, en particular en lo que respecta al formidable rendimiento de Jennifer Lawrence (Ree) y John Hawkes, que interpreta a su tío Teardrop.

A propósito de esto, es inquietantemente revelador que el único momento más próximo a algo parecido a la felicidad sea ese en que los tres chicos rodean a su tío violento y cocainómano mientras rasga un viejo banjo. Y uno ve a Ree y a sus dos pequeños hermanos, aún inocentes, sentados en el porche de la casa como esperando un futuro incierto, y viene a la mente la estrofa final de ese himno llamado "Hurt", inmortalizado por Johnny Cash: "If I could start again / a million miles away / I would keep myself / I would find a way"...


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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