Valor sentimental

Valor sentimental

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  • Titulo original: Affeksjonsverdi / Sentimental value
  • Dirección: Joachim Trier
  • Género: Drama
  • Protagonistas: Renate Reinsve - Stellan Skarsgård
  • País: Noruega-Alemania-Dinamarca-Francia-Suecia-Reino Unido Año: 2025
  • Duracion: 133'
  • Elenco: Inga Ibsdotter Lilleaas - Elle Fanning - Anders Danielsen Lie - Jesper Christensen
  • IMBD
  • Disponible en: MUBI
  • Tipo: Película

Ficha

Resumen

Las hermanas Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas) se reencuentran con su distanciado padre, el carismático Gustav (Stellan Skarsgård), un veterano director de renombre que le ofrece a su hija Nora, actriz de teatro, un papel en su próxima película. Nora lo rechaza y pronto descubre que le ha dado su papel a una joven y entusiasta estrella de Hollywood (Elle Fanning). De repente, las dos hermanas deben sortear su complicada relación con su padre y lidiar con una estrella estadounidense que se encuentra en medio de su compleja dinámica familiar. Nominada al Oscar 2026 en 9 categorías, incluyendo mejor película, mejor director y mejor actriz.

Trailer

Comentario de Cartelera.com.uy

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Valor sentimental es el sexto largometraje de ficción de Joachim Trier y el primero desde su exitosa La peor persona del mundo (2021), y confirma al cineasta danés como uno de los nombres más interesantes del cine europeo actual. En esta obra, ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes y de seis premios de la Academia Europea de Cine (además de casi segura candidata al Oscar), Trier alcanza un nuevo nivel en su madurez creativa, demostrando un absoluto control de sus medios.

 

Si en La peor persona del mundo se centraba en el personaje protagónico de una joven mujer y sus devaneos sentimentales, de una manera fresca, entrañable y completamente original, aquí expande su mirada hacia una familia disfuncional, marcada por la ausencia de un padre cineasta y las huellas emocionales que atraviesan a varias generaciones. En el centro del relato, escrito por el propio Trier y su habitual coguionista Eskil Vogt, está la relación entre dos hermanas, Nora y Agnes, y sus respectivas formas de lidiar con la reaparición de ese padre en sus vidas, a partir de la muerte de su madre.

 

Cada una de ellas muestra una personalidad bien diferente: mientras Nora (Renate Reinsve) es volátil, impulsiva y rencorosa, y ha encontrado en la actuación una manera de sobrellevar su existencia y de refugiarse incluso de sí misma, Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas) es metódica, compasiva y luminosa, y ha logrado formar una familia donde parece reinar una armonía que no existía en su casa paterna. Frente a ellas, la presencia de Gustav (Stellan Skarsgård) es un elemento desarticulador, en su intento forzado por recomponer el vínculo especialmente con Nora, para quien dice haber escrito el personaje principal de su próxima película, inspirado nada menos que en el suicidio de su madre (aquí el trauma del nazismo se hace presente).

 

De esta manera, los vínculos familiares y la creación artística se entremezclan, combinándose entre sí como dimensiones paralelas e inseparables. En Valor sentimental, el cine (y en segundo plano también el teatro) aparece tanto como un intento desesperado de reencuentro y reparación como una forma de reescribir el pasado aunque más no sea dentro del terreno de la ficción. Trier, que es también nieto de un cineasta sobreviviente de la guerra (como Gustav), no idealiza la figura del artista: muy por el contrario, lo muestra vulnerable, narcisista, contradictorio y patético en partes iguales. Humano, en definitiva.

 

No hay estallidos catárticos ni grandes discursos emotivos, sino más bien una sucesión de momentos más o menos tensos, incómodos y hasta graciosos, como ese en que Gustav se aparece en el cumpleaños de su pequeño nieto y le lleva de regalo una colección de DVDs, entre los que están Irreversible, de Gaspar Noé (¡!) y La profesora de piano, de Michael Haneke (“con esta película vas a entender a las mujeres y su relación con la madre”). Esa torpeza emocional, tan reconocible y característica en el cine de Trier, es uno de los grandes aciertos del film.

 

No son las únicas referencias cinéfilas. La película dialoga abiertamente con el cine de Ingmar Bergman, con el teatro de Ibsen y Chéjov y también con el cine de Woody Allen, especialmente el de su etapa “bergmaniana” (Interiores, Setiembre, La otra mujer). La pequeña Nora escucha los relatos de los pacientes de su madre psicóloga a través de los ductos de calefacción, como hacía la escritora Gena Rowlands en su apartamento alquilado. Pero lejos del plagio, Trier reinscribe esos referentes en una sensibilidad contemporánea, centrada en la fragilidad emocional y la posibilidad de compasión y reconciliación.

 

Las formidables actuaciones sostienen con precisión ese equilibrio frágil, poblado de miradas, matices y silencios. Reinsve confirma por qué es una de las mejores actrices de su generación, de cualquier origen, y el veterano Skarsgård (habitualmente un excelente actor de reparto) encuentra en el personaje de Gustav una oportunidad de lucimiento a la altura de su talento. Pero la revelación actoral del film es sin dudas Lilleaas, cuyo rostro luminoso y sensibilidad extrema recuerdan a los de su compatriota Liv Ullmann (de nuevo, el cine de Bergman).

 

Y en el centro del relato está, inevitable, la casa familiar. Es espacio que funciona no sólo como escenario sino como repositorio de recuerdos más o menos dolorosos. Sus rincones, escaleras y habitaciones guardan restos de una vida compartida que ya no existe, y Trier la filma con una asombrosa atención al detalle, sobre todo en ese hermoso prólogo que recuerda al de Magnolia (1999), donde se establecen las bases y el tono del relato. Decir que esa casa es un personaje más en la película es casi una obviedad. Si hasta pareciera que respira, que sufre, que observa en silencio, conservando secretos que nunca serán revelados.

 


Por Enrique Buchichio para Cartelera.com.uy

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